Calle Nueva Reina
Recuerdo que de niños le temíamos a los fantasmas pero los adultos siempre nos decían que debemos temer más a los vivos que a los muertos, pues ellos pueden hacernos más daño. No fue hasta que crecí que comprendí mejor que las creaciones artísticas del terror son solo un reflejo de cuanto puede podrirse el alma humana. Fantasmas, demonios, monstruos, duendes y toda la mitología que sirve para asustarnos, son un fragmento de la maldad que pueden hacer los seres humanos. Viví mi infancia en un conjunto de viviendas de material noble pero descuidadas, que compartían un pasillo en común usado como patio. Solía jugar con muchos niños y siempre supervisados por los adultos que cuidaban que no nos saliéramos de aquel patio. De niños es fácil aceptar las historias que cuentan los adultos para asustar e impedir hacer ciertas cosas. Sin embargo, nuestro caso no fue ese, y en lugar de usar el método del miedo, usaron con nosotros el método de la costumbre. El pasillo que compartían en co...